Project Description
¿Por qué un progresivo Freeform es superior a un progresivo convencional?
La diferencia entre un lente convencional y un lente digital Freeform no es cosmética ni de marketing: es una diferencia matemática, verificable y clínicamente significativa. Y comienza antes del tallado, en la concepción misma del diseño.
El lente convencional: La superficie frontal llega de fábrica con el diseño progresivo ya incorporado. El corredor de progresión —el canal que conecta la zona lejana con la cercana— tiene una longitud fija. El inset (el desplazamiento horizontal del punto de visión cercana hacia la nariz) también es fijo, predefinido para un perfil de usuario promedio. Esta rigidez obliga al paciente a adaptarse al lente, en lugar de que el lente se adapte al paciente.
El lente digital Freeform: La materia prima es un semiterminado sin diseño —como una hoja en blanco— sobre el cual el laboratorio calcula y talla íntegramente el diseño en la superficie posterior, con total libertad de personalización. El corredor, el inset, los ángulos de uso y la prescripción se calculan en conjunto para ese paciente específico.
Precisión de 0.01 dioptrías
Un progresivo convencional trabaja con curvas cóncavas esféricas en incrementos de 0.25 D como mínimo. Un lente digital se talla con curvas asféricas en pasos de 0.01 D — hasta 25 veces más preciso. La diferencia no es solo el número: es la naturaleza de la superficie. La esférica convencional tiene curvatura uniforme; la asférica digital está conformada por más de 4,650 coordenadas individuales, cada una con una prescripción óptica distinta. Esto convierte al lente en una superficie de corrección continua y optimizada en su totalidad, no solo en su zona central.
Corredor e inset personalizados
En un lente convencional, la longitud del corredor y el inset son fijos, definidos para un usuario promedio. En un lente digital, ambos parámetros se calculan en función de las necesidades visuales reales del paciente: sus actividades, la distancia nasopupilar y el tipo de uso al que destinará los anteojos. No existe un lente digital idéntico a otro.
Compensación de posición de uso real
Durante la refracción con foróptero, el instrumento está posicionado a 0° de ángulo pantoscópico, 0° de ángulo panorámico y con distancia al vértice controlada. Al colocarse el armazón real, estos tres parámetros cambian según la geometría del aro y el rostro del paciente. El diseño digital los mide e incorpora al cálculo, compensando matemáticamente la superficie para que el confort visual con el anteojo puesto sea equivalente —o superior— al experimentado durante la refracción.
Topografía de 6,000 coordenadas XYZ
El generador de superficie talla la topografía del lente a partir de la interpolación de aproximadamente 6,000 coordenadas XYZ, garantizando una superficie asférica de precisión sub-micrométrica en cada milímetro. Estas coordenadas son distintas a las 4,650 del diseño: las primeras definen la prescripción óptica punto a punto; las segundas definen el recorrido físico exacto de la herramienta de tallado.
Reducción de aberraciones oblicuas
En cualquier lente, las aberraciones oblicuas —error de potencia esférica y astigmatismo no deseado— aumentan a medida que la mirada se desplaza del centro óptico. Los diseños Freeform calculados con ray tracing en miles de direcciones de mirada minimizan estos errores de forma sistemática, expandiendo las zonas de visión nítida y reduciendo la distorsión periférica que genera el efecto de natación (swim effect) durante el movimiento.
Diseño definido por el optometrista
Es el optometrista quien define, en función de las actividades y necesidades del paciente, qué tipo de diseño se fabricará: ocupacional, anti-fatiga, pre-présbita o progresivo personalizado. La plataforma Freeform ejecuta esa prescripción clínica con precisión de manufactura. El lente no es un producto de catálogo: es el resultado de una decisión clínica convertida en geometría óptica.






















